Aprendiendo de tu competencia.

Emprender es, probablemente, una de las aventuras más arriesgadas que está dispuesto a correr un ser humano. Entre los muchos retos que ello implica está el hecho de evitar a toda costa que el amor por nuestra idea nos aparte de la objetividad. En ese sentido, hay que tener mente, ojos y oídos totalmente abiertos a lo que hacemos bien tanto como a aquello en lo que los demás triunfan o fracasan.

Ante la presencia de un competidor, sobre todo si este es más grande que tú, aparecen muchas tentaciones: hablar mal de él con tus clientes, abaratar tus productos o servicios con tal de tener más ventas o imitarlo. La primera recomendación es que antes de atacar, aprendas a conocerlo. Y es que entender las razones por las que tus competidores hacen las cosas o, incluso, qué camino han recorrido para repetirlo o evitarlo, te será de vital utilidad en la conformación de tu negocio.

Tim Berry, entrepreneur y planificador de negocio, afirma que existen algunas formas “discretas” de echar un vistazo a lo que hace tu competencia. Notarás que todo se trata de investigar, observar y aprender, y si los sigues al pie de la letra, tu negocio lo agradecerá.

Cómprale:

Ve a su tienda, vive la experiencia de compra, paga por el producto o servicio y úsalo. Esto te ayudará a detectar cómo mejorar tu producto basándose en las fallas del otro.

Habla con sus clientes:

La opinión sincera de por qué eligen a tu competencia te dará un conocimiento que ni Internet contiene.

Revisa su sitio Web:

Ahí encontrarás precios, ubicación de tiendas, métodos de envío y otras herramientas que te serán de utilidad.

Googlea:

Checa la opinión de la gente y los medios sobre tu competencia y ahórrate un doloroso aprendizaje en carne propia.

El desconocimiento dejó de ser un pretexto. Hay mucha información a tu alcance y buscarla debe volverse una costumbre para ti.